¿Masculino o Femenino?

Como prometido, aqui se apresenta o artigo que o filósofo José Ortega y Gasset publicou no jornal El Sol no Verão de 1927 sobre o tema em epígrafe.

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¿MASCULINO O FEMENINO?

I

No hay duda que nuestro tiempo es tiempo de jóvenes. El péndulo de la historia, siempre inquieto, asciende ahora por el cuadrante «mocedad». El nuevo estilo de vida ha comenzado no hace mucho, y ocurre que la generación próxima ya a los cuarenta años ha sido una de las más infortunadas que han existido. Porque cuando era joven reinaban todavía en Europa los viejos, y ahora que ha entrado en la madurez encuentra que se ha transferido el imperio la mocedad. Le ha faltado, pues, la hora de triunfo y dominio, la sazón de grata coincidencia con el orden reinante en la vida. En suma: que ha vivido siempre al revés que el mundo y, como el esturión, ha tenido que nadar sin descanso contra la corriente del tiempo. Los más viejos y los más jóvenes desconocen este duro destino de no haber flotado nunca; quiero decir de no haberse sentido nunca la persona como llevada por un elemento favorable, sino que un día tras otro y lustro tras lustro tuvo que vivir en vilo, sosteniéndose a pulso sobre el nivel de la existencia. Pero tal vez esta misma imposibilidad de abandonarse un solo instante la ha disciplinado y purificado sobremanera. Es la generación que ha combatido más, que ha ganado en rigor más batallas y ha gozado menos triunfos.[1]

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Juventud

Em Junho e Julho de 1927, o filósofo espanhol José Ortega y Gasset publicou no jornal madrileno El Sol dois breves ensaios, o primeiro sobre as épocas juvenis (isto é, as que privilegiam as primeiras idades do ser humano – infância e juvenilidade – sobre a maturidade e a velhice) e o segundo sobre as épocas femininas (que se organizam em torno dos valores femininos). Porque me parece que a nossa época é juvenil e (começa a ser) feminina, parece-me de inegável interesse recordar aqui estes dois textos. O primeiro, sobre a juvenilidade (e puerilidade), pode ler-se em baixo. O segundo, relativo à polaridade masculino/feminino, será disponibilizado em breve.

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JUVENTUD

I

Las variaciones históricas no proceden nunca de causas externas al organismo humano, al menos dentro de un mismo período zoológico. Si ha habido catástrofes telúricas – diluvios, sumersión de continentes, cambios súbitos y extremes de clima –, como en los mitos más arcaicos parece recordarse confusamente, el efecto por ellas producido trascendió los límites de lo histórico y trastornó la especie como tal. Lo más probable es que el hombre no ha asistido nunca a semejantes catástrofes. La existencia ha sido, por lo visto, siempre muy cotidiana. Los cambios más violentos que nuestra especie ha conocido, los períodos glaciales, no tuvieron carácter de gran espectáculo. Basta que durante algún tiempo la temperatura media del año descienda cinco o seis grados para que la glacialización se produzca. En definitiva, que los veranos sean un poco más frescos. La lentitud y suavidad de este proceso da tiempo a que el organismo reaccione, y esta reacción dentro del organismo al cambio físico del contorno, es la verdadera variación histórica. Conviene abandonar la idea de que el medio, mecánicamente, modele la vida; por lo tanto, que la vida sea un proceso de fuera a dentro. Las modificaciones externas actúan sólo como excitantes de modificaciones intraorgánicas; son, más bien, preguntas a que el ser vivo responde con un amplio margen de originalidad imprevisible. Cada especie, y aun cada variedad, y allí cada individuo, aprontará una respuesta más o menos diferente, nunca idéntica. Vivir, en suma, es una operación que se hace de dentro a fuera, y por eso las causas o principios de sus variaciones hay que buscarlos en el interior del organismo.

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Um ensaio de Ortega y Gasset

Escrevendo em plena Guerra Civil espanhola e no dealbar da Segunda Grande Guerra, em Dezembro de 1937, e a partir de Paris, Ortega y Gasset publica numa revista inglesa, e dirigido essencialmente ao público britânico, mas não só, um ensaio sobre a Europa, o direito entre as nações e a natureza mais profunda da paz. Intitulou este ensaio Sobre o Pacifismo, o qual tinha sido uma posição política quase unânime em Inglaterra a partir de 1919, quer entre a classe política, quer na opinião pública, e conduzira em consequência disso a uma espécie de desarmamento unilateral do país. Mas o pacifismo é, neste escrito de Ortega, o pretexto para a discussão de temas mais profundos e mais fundamentais, no sentido que esta palavra assume normalmente em filosofia, isto é, relativo aos fundamentos.

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